La Conexión Toledo - Rennes le Chateaû

Hacia 1792, la organización ocultista y hermética del Priorato de Sión comisiona a Antoine Bigou, párroco del pueblo francés de Rennes le Château desde 1774, (un cura antecesor de Sauniere) para que viaje a España, siguiendo las pistas que apuntan hacia la localización de tesoros históricos. Un destino ancestral clave era Toledo, el lugar de donde parten en su origen todas las leyendas esmeraldinas, tanto la copa esmeralda del Santo Grial como el Espejo o Mesa de Salomón.
Cien años más tarde, hacia 1900, el famoso cura de la Iglesia de Magdalena, del mismo pueblo de Rennes le Château, Francoise Berenger Sauniere, realiza uno de sus viajes secretos, repitiendo la misma misión de Bigou, y se presenta en Toledo.
¿Qué hacía Berenger Sauniere en Toledo?...
Al parecer, este sacerdote iniciado había encontrado importantes legajos, objetos y tesoros legendarios del pasado merovingio y cátaro de Francia. Sin embargo si viajó a Toledo es porque buscaba algo muy importante, que evidentemente aún no había encontrado entre sus tesoros; se dice que sus pasos iban tras la Mesa de Salomón. Y sus pistas e informaciones no eran malas.
Sus pistas cátaras y merovingias le llevaron hasta la capital del Reino Visigodo, Toledo, en busca de La Mesa de Salomón. Naturalmente, Francoise Berenger Sauniere no iba por libre, sino comisionado por las poderosas órdenes herméticas de Francia, como el Priorato de Sión y la Orden Rosacruz.

Sin duda que fué muy interesante la estancia del cura Sauniere en Toledo. Con toda seguridad que Sauniere visitó la Catedral de Toledo, así como otros lugares mágicos y poderosos de la milenaria ciudad. Hablaría con una serie de personajes clave, conocedores de los secretos de Toledo, cargos eclesiásticos que al mismo tiempo militaban en herméticas órdenes ocultistas.
No sacando nada en claro de la capital toledana, el misterioso párroco de Rennes le Chateau se dirigió posteriormente a la zona mágica toledana de la Sierra de Layos, la cual se encuentra a poca distancia al sur de la ciudad de Toledo. Los Montes de Layos encierran una historia muy antigua de leyendas extraordinarias y de tesoros ocultos. Y Como dos columnas iniciáticas se levantan dos pueblos custodiando la Sierra Mágica: Layos y Ajofrín.

Algunas leyendas árabes antiguas rezan que una serie de tesoros visigodos y merovingeos, procedentes de Jerusalén, entre ellos la Mesa de Salomón, fueron ocultados por los visigodos en el interior de las Montañas Mágicas de Layos, hacia el año 711, para que no cayeran en manos de los invasores árabes.

Porque en la Invasión de los musulmanes en la Península Ibérica tuvo lugar un hecho curioso, y es que la trayectoria que llevaban los invasores no era al azar, conquistando cualquier ciudad hispánica, sino que se dirigieron rápidamente a la ciudad de Toledo, para apoderarse de todos los tesoros sagrados y de poder de la Cristiandad, especialmente de la Mesa de Salomón.
Siguiendo el rastro del cura Sauniere en la zona toledana de Layos, éste se presentó en la población de Ajofrín. Se sabe que Sauniere conversó con el párroco de Ajofrín sobre los tesoros sagrados, las reliquias de poder tan buscadas siempre por todas las órdenes secretas de toda la Historia. Y seguramente ambos sacerdotes visitaron algunos lugares secretos que guardan los montes sagrados de Layos, en donde se dice que duermen tesoros legendarios.


Finalmente, Sauniere, no sacando nada en claro, se rindió ante la pista hebrea de la Mesa de Salomón en Toledo, y decidió probar suerte tirando de la pista árabe de la leyenda de la Mesa de Salomón en Jaén, ciudad a la que el sacerdote de Magdalena se dirigió a continuación.
Y es que la Mesa de Salomón fué construída por el Rey hebreo Salomón, por orden de Yaveh, no para que cayera en manos de organizaciones herméticas ni ocultistas, como el cura ocultista Sauniere, los nazis u otros pretendientes oscuros, sino para que cumpla un propósito divino y sobrenatural en la hora del Fín de los tiempos de este sistema de cosas.
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