martes, 29 de abril de 2008

El abogado amenazado


Un abogado de Toledo, en representación del investigador Alberto Canosa, acudió al Ayuntamiento, simplemente para solicitar unas informaciones y llevar a cabo unas gestiones rutinarias. Allí el letrado fué forzado a renunciar bajo amedrentamiento y amenaza para abandonar el caso y no interesarse nunca más por la Cueva de Hércules...

Escándalo en Toledo

Las denegaciones de permisos oficiales y falta de comunicación y colaboración por parte de la Administración de Toledo fueron siempre una constante hacia el investigador Alberto Canosa, en relación a sus investigaciones y descubrimientos en cuanto a La Cueva de Hércules.

El panorama siempre se mostró desalentador y hostil por parte de las autoridades, que no querían que nadie investigase el asunto de La Cueva de Hércules. Para descubrir y sacar a la luz pública La Cueva de Hércules, tal como su descubridor solicitaba oficialmente a la Administración, el Ayuntamiento de Toledo, atendiendo a la petición del sr. Canosa, llegó organizar 2 Comisiones para encontrar en la Cueva de Hércules:

1.- La Comisión que nunca existió.
Las autoridades arqueológicas de Toledo se comprometen con el descubridor a hacer una Expedición hasta la Cueva de Hércules. Lástima que nunca se llevó a cabo.

2.- La Comisión Secreta. El poder consistorial esta vez sí llevó a cabo una Expedición a La Cueva de Hércules, desde la Entrada que existe en el Callejón de San Ginés. Pero se les olvidó un pequeño detalle: no invitaron a nadie a la Excursión y no informaron a ningún medio de comunicación.

1.- La Comisión que nunca existió

Alberto Canosa se reunió en una de las ocasiones con las autoridades arqueológicas de Toledo y Castilla la Mancha, Canosa explica sus investigaciones y descubrimientos a las autoridades arqueológicas, indicándoles que allí mismo, en el lugar a donde les lleva, se encuentra la Entrada hacia la Cueva de Hércules.

Así lo cuenta el propio Alberto Canosa:

-"Decidí ir yo personalmente a Toledo y mostrar la Entrada de la Cueva de Hércules a los responsables arqueólogos para que lo hiciesen público y así fue, se lo expliqué y se lo enseñé a los arqueólogos de Toledo, el señor Ramón Villa y esposa y al señor Alfonso Caballero, los cuales me prometieron formar para el mes de febrero una Comisión y entrar en la cueva de Hércules y catalogarlo todo, y naturalmente, respetar mis derechos de descubridor.


Enseguida me enviaron cartas de felicitación de parte de miembros del Gobierno de Castilla la Mancha así como del Presidente de la Comunidad de Castilla La Mancha, José Bono, y de otros miembros del Gabinete, Agencia EFE, etc....

Pero desgraciadamente, desde que se despidieron los reunidos en aquél encuentro, Alberto Canosa nunca jamás ha vuelto a recibir ningún tipo de llamada, ni comunicado ni correo ni mensaje de tipo alguno. Cabe pensar que para lo único que friamente fueron a la cita aquellas autoridades fué para saber qué información tenía el sr. Canosa y qué lugares les mostraba.

Y el mismo silencio sepulcral se produce, si nó una contestación de amenazas sancionadoras y coercitivas, en el caso en que Canosa dirija un escrito a cualquiera de estas instancias oficiales. Nunca más se supo de aquello. Y así hasta hoy.

2.- La Expedición secreta del Consistorio

Alberto Canosa había venido Informando a las autoridades locales de Toledo de que se podía llegar hasta la Cueva de Hércules, desde el túnel que parte de la casa ubicada en el Callejón de San Ginés nº3.

Todas las actuaciones de este investigador, sus investigaciones y descubrimientos, siempre fueron sinceras, legales, y comunicadas a las autoridades, pues siempre, en todo momento y desde el principio, intentó contar con el favor y colaboración de las autoridades.

Pero rápidamente esa casa fué comprada por el Ayuntamiento - Consorcio de Toledo, en una extraña gestión inmobiliaria, llena de puntos oscuros. Una vez controlada, por el poder local, la gestión de compra de la vivienda que contiene la puerta hacia el gran tesoro, a continuación se lleva a cabo una Expedición consistorial hacia La Cueva de Hércules, internándose precisamente desde esta antigua vivienda de la familia Blanco, Callejón de San Ginés 3.

El investigador, Canosa, temiéndose en cualquier momento una incursión secreta, había implorado ayuda y protección a la Defensora del Pueblo de Castilla-La Mancha, la Sra. María Henar Merino Senovilla, para que cuando se internasen hacia la Cueva, por cualquiera de sus Entradas, fuese avisado también, a fin de formar parte de la Exploración, pues quiere dejar constancia de ello de manera oficial, dejando también testigos oficiales.

Desea estar en persona en cualquier operación de internamiento hacia la Cueva de Hércules, como derecho natural y adquirido por ser el investigador original y principal, y de hecho, es el descubridor de la existencia de este recinto sagrado, pues nadie excepto Alberto Canosa afirma y sostiene que la Cueva de Hércules no es una leyenda sino una realidad física, material, y palpable, y todavía la gente, los historiadores, arqueólogos, etc... se ríen y se burlan cuando escuchan decir al investigador Alberto Canosa que la Cueva existe; ha dicho en dónde está, debajo justamente de la Cripta de la Catedral de Toledo; y dónde está la Entrada física y real.

Se puede decir, en cierta forma, que ya está descubierta, en cuanto que sabemos dónde está y por dónde se entra, gracias a la perfecta interpretación que el investigador Canosa ha aportado acerca de la ubicación del lugar. Ahora lo único que quiere y por lo que ha luchado Canosa es que se Abra públicamente La Cueva de Hércules, y es ahí en donde está el freno, pues hay unos intereses para ocultarla.

Por todo ello, por tener más conocimiento de causa que nadie, y conociendo muchos más detalles que rodean este descubrimiento, Canosa quería comprobar todo con sus propios ojos, pues no se fía de nadie ni de informe ajeno alguno, tenga un sello oficial o no, si no cuentan con su presencia, o bien y mejor todavía que se haga la Apertura de la Cueva públicamente, con luz y taquígrafos, con fotógrafos y periodistas independientes de todos los medios de comunicación.

La Defensora del Pueblo recibe la comunicación oficial del Consistorio y Consejería de Cultura de que se comprometen a avisar oportuna y expresamente al sr. Canosa cuando tuviere lugar la operación de internamiento, sin que ello supusiera problema alguno.

Sin embargo, se lleva a cabo una Expedición del poder municipal desde San Ginés, sin que Alberto Canosa sea avisado por ningún medio ni por ninguna de las maneras, a espaldas del descubridor que les informó acerca del túnel y de la vivienda en cuestión.

Una expedición ésta que también está desprovista de cualesquiera otros testigos libres o independientes, que no sean los del poder municipal. Todo ha quedado en manos del Consistorio, el cual se muestra celoso y reservado; la única información que se dá está en un cartel de la puerta de la vivienda de San Ginés 3, que dice lo siguiente:
"Prohibida la entrada a toda persona ajena".

Fué una Expedición secreta o clandestina, por cuanto que el descubridor legítimo, Alberto Canosa, que representa en este momento a cualquier persona normal que no pertenece al poder, no fué avisado ni invitado a acompañar a la Comisión. Para los organizadores del grupo, no interesaba que se entrometiera ninguna persona ajena, ni mucho menos un "molestón".

Tampoco asistieron a la Expedición Consistorial periodistas ni fotógrafos de ningún medio de comunicación. Nadie en absoluto había sido invitado a internarse por el túnel que lleva desde el Callejón de San Ginés hasta La Cueva de Hércules.

Las ruedas de prensa posteriores, Exposiciones fotográficas, conferencias, informes, etc....de esa Comisión Consistorial tras la Incursión fueron también nulas e inexistentes. Ni se publicitó en los medios de comunicación aquella Expedición hacia La Cueva de Hércules ni se publicitaron tampoco sus resultados. Todo lo cual convierte a esta Expedición Consistorial en un suceso verdaderamente extraño y silenciado.

Y sucedió por contra todo lo contrario. En vez de abrirse una ventana de información y claridad tras la exploración, llegó el silencio oficial absoluto sobre aquella expedición, y la única valoración de los exploradores comisionados, que se conoce, hacia los medios de comunicación fué:
- "No hemos visto nada"....

Tampoco mencionó nadie de la Expedición ni sus responsables, en ningún momento, el nombre del investigador Alberto Canosa, absolutamente para nada, cuando en la realidad había sido el originador real y el artífice genuino de toda la investigación.

Y por supuesto ahí queda en evidencia y en vergüenza el trato dispensado a la respetable instancia de la Defensora del Pueblo, absolutamente despreciada, ya que no se respetaron los compromisos adquiridos con esta Institución.

¿Qué ocurrió realmente durante esta Expedición Secreta? ¿Dónde están todos los documentos clasificados? porque nadie los ha visto. ¿Dónde están las filmaciones, los informes de esa Incursión Silenciosa? ¿Quienes exactamente formaron parte de esa misión? ¿Participó algún miembro del Vaticano? ¿Participó algún miembro del CNI, Centro Nacional de Inteligencia Español? Las incógnitas se suceden sin explicación.

Alberto Canosa delante de la Cripta de la Catedral de Toledo

Complot espectacular en Toledo

¿Alguien entiende algo de todo este absurdo? Porque sucedió todo lo contrario a lo que hubiera sido lo lógico. En vez de que esa Expedición hubiera servido para informar a la opinión pública acerca del Patrimonio de Toledo, hacer publicidad para promocionar el interés y el turismo en la ciudad, por el contrario sirvió para tapar más y silenciar más todo el asunto misterioso del Patrimonio Secreto de Toledo: La Cueva de Hércules.

Juzgue usted mismo, apreciado lector, quién quiere promover la Apertura Pública de la Cueva de Hércules, con luz y taquígrafos, con periodistas y fotógrafos, y quién se dedica a colocar carteles de "Prohibido el Paso a toda persona ajena" y quién pone mil obstáculos e impedimentos a quien se interese por este recinto o quiera solicitar algún permiso oficial.
Evidentemente, las autoridades de Toledo dirán que no tienen nada que esconder, y que todo lo han hecho siempre de forma clara y legal. Si esto es verdad, entonces no deberían tener inconveniente alguno en que entre una Comisión independiente de personas, entre las que figuren periodistas, y por supuesto, el investigador Alberto Canosa, por el subterráneo del Callejón de San Ginés. ¡Ah, claro, eso ya no interesa!...

¿No decían que todas las actuaciones y gestiones habían sido claras?.... Pues entonces ¿Por qué está la puerta del nº 3 cerrada a cal y canto y no se permite que nadie entre?... Todavía estamos esperando todos que digan la fecha para que pueda entrar una comisión independiente desvinculada del Ayuntamiento, con permiso judicial para abrir todas las galerías que han sido taponadas. (Desde los bajos de este Callejón parten varias galerías subterráneas, y una de ellas recorre 2 kilómetros de distancia hasta llegar a La Cueva de Hércules).

Y es que en Toledo hay formado un complot y un fraude colosal del que todavía no se han dado verdaderamente cuenta todos los vecinos, a los que se les viene tomando el pelo, sin respeto alguno ni consideración ninguna.

Por favor, Señores Jueces y Magistrados de Toledo y Castilla La Mancha, aparten la tutela de la Entrada de Hércules, en el Callejón de San Ginés, del poder del Consistorio, y ordenen una Orden de Registro en los Bajos de San Ginés, y manténgase todo ello bajo custodia y protección judicial.

Ni secretos vergonzosos de Estado, ni profecías supersticiosas, ni gaitas. No debe haber secretos para los vecinos de Toledo, queremos la verdad y que se pueda entrar por las Entradas de Hércules, y si la Profecía dice que cuando se entre en la Cueva de Hércules llega el fín de la Iglesia Católica, ¡como si se derriba el Islam!.... Procédase a dar una Orden judicial de Apertura Pública de La Cueva de Hércules.

Pues todos aquellos puestos y cargos que hoy tienen la responsabilidad de parar esta situación injusta y no lo hagan, mañana comparecerán y tendrán que dar explicaciones por colaboración con un delito de ocultamiento del Patrimonio de la Humanidad, y de un posible saqueo y expoliación de los bienes y tesoros patrimoniales de todos.

Operación "Censura Absoluta" en Toledo y en toda España

A la par que van ocurriendo todo este tipo de tropelías contra el sentido común, el interés por la cultura y arqueología, y contra la persona de Alberto Canosa, éste, amablemente, estuvo enviando varios paquetes de información, con documentos, planos, fotografías, etc... a la Agencia de noticias Efe Toledo; era la información que la Agencia de Noticias le había solicitado al investigador.

Junto con ello, Canosa recibe una llamada telefónica de parte de la periodista Maria del Mar, de la Agencia Efe Toledo, la cual le hace una entrevista de una hora de reloj, acerca de su descubrimiento de la Cueva de Hércules.

Pero sorprendentemente, hay un cambio repentino de planes: no se publica ni media palabra de nada que tenga que ver con la Cueva de Hércules ni con Alberto Canosa, pues en la agencia se han recibido instrucciones precisas. Y las instrucciones sólo vienen de "arriba".

Alberto Canosa se queda perplejo de que después de la entrevista que le ha hecho Efe y el envío solicitado de sus documentos todo quede en nada y se produzca un extraño silencio, el mismo silencio sepulcral que surge siempre que se escuchan las palabras "Cueva de Hércules".

Al dirigirse de nuevo el investigador hispano-alemán a la Agencia para interesarse por la situación del asunto solo recibe negativas pues en la Agencia Efe Toledo solo quieren quitárselo de en medio como sea, de acuerdo a las instrucciones recibidas.

Tan solo el investigador recibe un comunicado diciendo que la redactora María del Mar, la autora de la entrevista, se ha jubilado, así de buenas a primeras.
-¡Qué cosa más rara!... - se asombra Canosa - ¡han jubilado ya y de repente a esta chica, con lo joven que es!...


Pero, efectivamente, no era sino una mentira más de todas las que hacen la cadena del gran fraude que soporta la ciudad de Toledo, pues cuando el investigador le explica lo sucedido a la periodista Ester Velasco, presentadora de RTVCM de Toledo, ésta se pone en contacto con el Director de la Agencia Efe de noticias de Toledo, el cual le revela que a la periodista de Efe no la habían despedido, pero que le habían prohibido terminantemente hablar sobre ese tema de La Cueva de Hércules con cualquier persona, porque era un asunto peligroso, o de lo contrario la propia agencia tendría graves problemas.

De igual modo, se le había solicitado al investigador Alberto Canosa, desde el poder municipal y Consorcio de Toledo, todos los documentos que tuviera en su poder, no de supuestos asentamientos celtas, en los que nunca estuvo interesado el Consistorio, sino ¡¡acerca de sus investigaciones sobre la Cueva de Hércules!!.. Y que por favor los enviase a una dirección postal que le era indicada.

Las cartas municipales que solicitaban esas informaciones al investigador Canosa iban firmadas por el Jefe de Prensa, Manuel Aznárez y la Responsable de Comunicación, Verónica Aguilera."Que querían esa documentación para ayudarle en sus trabajos de investigación". Todo era una patraña, claro.

Desde el Ayuntamiento intentaron sonsacar todo lo que Alberto Canosa sabía, querían saber qué era exactamente lo que Canosa sabía, y quién más lo sabía. Por supuesto, una vez recibidos los paquetes con los preciados documentos nunca más se volvieron a poner en contacto con el sufrido investigador hispano-alemán Alberto Canosa.

Por si esto fuera poco las peticiones y escritos que Alberto Canosa dirige respetuosa y legalmente, exponiendo su interés en la tramitación de los permisos necesarios y ofreciendo su ayuda incondicional y desinteresada hacia las autoridades, son contestadas por parte de Antonio Moraleda Galán, director General de Bienes y Actividades Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla La Mancha, amenazando al investigador con acciones sancionadoras si desarrolla algún tipo de iniciativa sin permiso de esa dirección, negándosele siempre sistemáticamente desde esta instancia oficial y desde todas las demás cualquier tipo de permiso relacionado con la investigación y descubrimiento de la Cueva de Hércules.



La triste conclusión

Por todo lo cual se constata que los más de 20 años de su vida en los que el investigador Alberto Canosa ha pasado intentando relacionarse con las Administraciones, informando, suministrando documentos, planos, fotografías, etc..., reuniéndose con todo tipo de expertos y responsables, y habiendo formulado diligentemente las oportunas y correspondientes solicitudes de permisos a todas las instancias oficiales habidas y por haber, han sido completamente en vano. Al menos de cara a la Administración.

Para desarrollar alguna iniciativa arqueológica destinada al Descubrimiento de la Cueva de Hércules, "hace falta pedir permisos", eso dicen en la Administración, e insisten siempre machaconamente con la misma frase; como si simplemente hubiera que pasar por una oficina para que a uno le sellen y validen un permiso.

Dá la impresión, escuchando a los responsables toledanos de la Cultura, que a cualquiera que se acerque a una ventanilla le van a facilitar el permiso que solicite. Pues no. De eso nada. En absoluto.

Nunca se han dado permisos a ninguna persona normal, independiente, para investigar la Cueva de Hércules. Valga la triste experiencia de más de 20 años denegándosele los permisos y hasta la educación a Alberto Canosa. Nunca jamás darán ninguna clase de permiso absolutamente a nadie, así que pasen 20, 50, 100 o 1000 años.

A este hombre le han mareado desde los puestos de poder de Toledo. Le han enviado de una oficina de responsabilidad a otra, de un despacho a otro. Le han tomado el pelo, se han reído de él. Le han despreciado, le han ocultado información, le han mentido, le han amenazado con sanciones, con detenciones, etc.... y junto con Alberto Canosa, han mentido y ocultado toda la información acerca de la Cueva de Hércules a todos los vecinos de Toledo y a todos los españoles.

Por ello ha sido que Alberto Canosa ha recurrido a solicitar cualquier tipo de ayuda y amparo a todas las administraciones públicas e instancias oficiales, llegando a dirigirse finalmente hasta a los más altos cargos del país, altos cargos militares, miembros del Gobierno Español, y hasta al Presidente del Gobierno Español.

Y todas estas instancias oficiales, cuando no han participado del oscurantismo en este complot que hay en Toledo, han hecho oídos sordos al Descubrimiento de la Cueva de Hércules. Y así quedarán todas ellas retratadas en vergüenza para cuando llegue el día en que se descubra y salga a la luz pública este extraordinario descubrimiento.

El descubridor de la Cueva de Hércules contrata un abogado

Toda esta situación adversa e impresentable, hizo que Canosa se sintiera indefenso, pues veía que cada vez se le arrinconaba más y más, sin ninguna razón lógica ni merecida. Y así fué como el investigador hispano alemán, a finales del año 2003, se dirigió a un despacho de abogados, para intentar hacer valer sus derechos como ciudadano, investigador y descubridor.

En una callejuela céntrica toledana, según baja el paseo peatonal desde la Plaza de Zocodover hasta la Catedral, estaba el Despacho de abogados que Canosa eligió. El profesional en leyes que le escuchó fué el abogado Oscar Marín, el cual le prometió amablemente hacer cuanto pudiera estar de su mano.

Cumpliendo con su trabajo, el letrado acudió, más adelante, al Consistorio, para informarse simplemente acerca de las gestiones de los permisos para los trabajos arqueológicos, y por qué éstos nunca se terminaban de conceder, y de igual manera para tratar el asunto de los derechos de descubridor, así como todos los asuntos relacionados que fueran de interés.

La reunión se convirtió en un encuentro desagradable para el abogado, el cual, una vez que fué amedrentado por el Alcalde Jose Manuel Molina, y su Jefe de Prensa, Manuel Aznárez, fué forzado para que renunciase del caso, y obligado a juramentar, acaso a la extraña manera de las sectas, pues si insistía en atender a su defendido, le arruinarían la vida, a él o a cualquier abogado que se interesase o defendiese la Cueva de Hércules.

Se intentó persuadir también al abogado de que el investigador Alberto Canosa era una persona muy peligrosa, y que en tanto en cuanto tuviera tratos con él, ¡¡su vida corría peligro!!...En verdad que es increíble que en un país libre y democrático de derecho como es España se coarten y vulneren los derechos constitucionales y las libertades fundamentales de las personas, y más todavía que se amenaze así de este modo a todo un respetable letrado del Derecho.

Esta es la carta de renuncia que el letrado sr. Oscar Marín, aterrorizado, se vió obligado a escribir, a su defendido y cliente, Alberto Canosa:

Oscar Luis Marín Salvador
Abogado
Cuesta de los Pajaritos, nº 8, 2º,
45001 Toledo
Tfno y Fax: 925 22 22 57
Email: oscarlu@inicia.es

Estimado Sr. Canosa:

Lamentablemente le comunico que desgraciadamente no voy a poder seguir con su caso, por lo que le voy a comentar.

Esta mañana me he dirigido al Ayuntamiento de Toledo al objeto de obtener alguna información sobre el caso y que me pusieran en antecedentes sobre todo lo que rodea a la Cueva de Hércules, y sus descubrimientos, así como de la posibilidad de obtener los derechos de descubridor en su persona, e incluso de obtener una licencia para excavar en dichos lugares al efecto.

Lógicamente en el transcurso de la conversación le he contado todo lo que Ud. me ha relatado, le he dado su nombre, e inmediatamente al oirlo, el funcionario ha llamado por teléfono, y cuál es mi sorpresa, cuando unos minutos más tarde me han pasado a otro despacho, y quién cree que se encontraba allí, ni más ni menos que el propio Alcalde de Toledo, el Sr. Jose Manuel Molina, junto a su Jefe de Prensa.

Pues bien, tras un efusivo apretón de manos, sus semblantes se tornaron serios, explicándome que Ud. era un loco peligroso, que corro peligro, y que les ha llevado de cabeza con sus exploraciones y descubrimientos, y que dentro de tales lugares no hay nada sino tierra, hierba y algunos restos de asentamientos celtas.

Yo les he comentado nuestras comunicaciones, y tras ello me han advertido de que de seguir con tales investigaciones, el propio Alcalde haría que el Colegio de Abogados me sancionara abriéndome un expediente por colaborar con alguien que va en contra de los intereses históricos de Toledo, y que no permitirían ni a mí ni a ninguno de mis colaboradores recoger ningún dato de ninguna clase ni información alguna al respecto. Y es más, me han obligado a darles mi palabra de honor de que no colaboraría con Ud. más.

Verá Ud., Sr. Canosa, todo lo que ha pasado es muy raro. No sé lo que ocurre pero es muy extraño que un asunto como éste haya levantado de la mesa de su despacho al propio Alcalde de Toledo y su Jefe de Prensa, pero yo tengo miedo.

No me encuentro cómodo y no quiero que este asunto acabe con mi carrera como abogado. Toledo es muy poco, todos nos conocemos, y no me atrevo a seguir adelante con esto.

Lo siento, Sr. Canosa, pero tengo miedo. No me gusta nada esto. No quiero el dinero, prefiero estar tranquilo, y no tener problemas. Es por ello, que no se moleste en enviarme documentos ni dinero.

Espero que lo comprenda. Tengo miedo. Suyo afectísimo:
Oscar Luis Marín Salvador.


Alberto Canosa & Fran Garcia
(Artículo escrito el 10 de Noviembre de 2006)

domingo, 27 de abril de 2008

Los Robots de los túneles de Toledo

Cuando en el verano del año 711, el Rey Rodrigo entró con la Corte en la Cueva de Hércules, todos los presentes se asustaron al contemplar la nave donde entraron tras un largo túnel de 2 km de largo...

Había allí, en aquél recinto impresionante, 2 robots gigantescos metálicos-mecánicos, que golpeaban severamente el suelo con unas mazas de hierro, haciendo un ruido espantoso, que hacía temblar a todos los presentes, mientras los ojos de esas estatuas metálicas mecánicas brillaban con un rojo encendido que hacían estremecer a aquellos que habían entrado en esa nave.

Siglos después, en el año 1546, una 2ª Expedición, mandada por el Cardenal Primado de Toledo, Juan Martinez Silicio, entró en la misma nave que habia entrado el Rey Rodrigo, en donde todavía se hallaban las dos estatuas metálicas mecánicas.

También seguía allí la Mesa de Salomón. Vieron de nuevo las dos estatuas metalicas mecánicas que golpeaban el suelo de contínuo con las mazas, al igual que hacían siete siglos antes en presencia del rey Rodrigo y su Corte.

Como sucediera en la anterior ocasión, los tremendos golpes hicieron de nuevo aterrorizar a todos los presentes de esta Expedición, que había entrado por la 2ª Entrada de la cueva de Hércules, ubicada en el Callejón de San Gines 3, y mas aún cuando una de las estatuas cayó de repente al suelo de su pilastra o batería, produciendo la nave un ruido espantoso que hizo salir estrepitosamente a todos los presentes, con sus rostros desencajados por el terror.


Todos los expedicionarios del Cardenal murieron sin excepción a los pocos días de esa incursión por la Cueva de Hércules, por lo cual el Cardenal Silicio, mandó tapiar la entrada a ese túnel, y está tapada con ladrillo cocido hasta el día actual.

Toledo está invadido de túneles que salen de diferente lugares estratégicos, encima de los cuales se levantaron iglesias, conventos y museos.

Pues bien, en el pasado se han encontrado en túneles semejantes, objetos curiosos e interesantes, denominados por la Arqueología "Objetos de Culto", estructuras metálicas de las que no han sabido definir su propósito, por lo cual, o han sido destruidos o "escondidos a buen recaudo para su estudio", ya que muchos de esos objetos de culto, según se ha llegado a comprobar con técnicas modernas, son instrumentos técnicos electrónicos con dispositivos modernos de minimicrochips incorporados, muchos de los cuales se hayan esparcidos por todos los museos de la Tierra, catalogados como "objetos de culto".

En uno de los túneles de Toledo se encontró en el siglo XV otro robot metálico mecánico. En aquel tiempo, al igual que ocurre en la actualidad, cuando se encuentraban artefactos de ingeniería desconocida, se definían como" objetos de culto extraño", y eran examinados por las autoridades religiosas como la "Santa Inquisición".

Dicho robot metálico, se trasladó a la Capilla de Santiago de la catedral de Toledo, donde están enterrados los nobles Don Álvaro de Luna y su esposa Doña Juana de Pimentel, y ocurría frecuentemente que en las ceremonias místicas de la religión católica, durante la misa, y al tocar el monaguillo una campanilla, el robot de repente se movía y se arrodillaba.

Capilla de Santiago. Un robot encontrado en un túnel de Toledo en el siglo XV, fue custodiado en la Capilla de Santiago, en la Catedral de Toledo. El robot se movía solo y por libre cuando menos lo esperaba nadie...

Al moverse, el robot se caía de rodillas cuando intentaba andar, porque estaba deteriorado y averiado, sin apenas energía, después de miles de años de su construcción, ya que este tipo de robots metálicos mecánicos, como los de la Cueva de Hércules, funcionaban como muchos otros encontrados y esparcidos por toda la Tierra en diferentes emplazamientos y tumbas antiguas, construidos hace miles de años, con técnicas super modernas mediante un sistema avanzado "por efecto de sonido o vibración", un sistema tan sofisticado como incógnito que la ingeniería electrónica actual no ha logrado alcanzar todavía.

Y como en muchos otros casos, la Iglesia Católica y su "Satánica Inquisición" destruyó ese robot de la Capilla de Santiago debido a la ignorancia y la superstición, como destruía y quemaba de igual manera muchas obras de arte, literarias, o artefactos desconocidos, donde quiera que las encontraba en toda la tierra habitada, ya fueran libros, edificios, rollos, papiros, escritos, y estatuas metálicas mecánicas, que eran denominadas por el Clero como "ídolos", fundiéndolos cuando estos eran de oro para hacer maravenís y llenar las arcas de la Iglesia.

Y a los pueblos dominados por el terror de la espada y la cruz, y su "satan " Inquisición, en el viejo y nuevo mundo, habitados a menudo por indios ignorantes, la Iglesia Católica les esclavizaba y les expoliaba todos sus bienes, "y sus ídolos de oro" y se los cambiaba por otros ídolos de la iglesia católica, de escayola, madera, piedra y trapos, como figuras de supuestos santos, diciéndoles que estos ídolos de la iglesia católica a los que les obligaban adorar y venerar mediante el terror y la hoguera, eran los verdaderos y los suyos los falsos.

"Los adversarios de la verdad siempre acaban por morir"

Y queda flotando un interrogante misterioso en relación a los robots: ¿Seguirá habiendo robots, deambulando o "patrullando" por los túneles subterráneos de Toledo, protegiendo La Cueva de Hércules?...

9 de Octubre de 2006

viernes, 25 de abril de 2008

Los temblores de la Catedral de Toledo

Desde hace mucho tiempo, se han notado sensaciones de temblores en toda la zona del Transparente, un claro luminoso natural que hay en el techo de la Catedral de Toledo, por donde entra la luz, y que ilumina la Cripta, que se encuentra abajo, justo en frente del Transparente...

Sobre la Cripta se halla el gran retablo escultórico en donde aparece el famoso ángel sosteniendo "el pez del Fin del Mundo".

De igual manera, y con la misma frecuencia, se notaban vibraciones en el suelo, a la vez que se sentían los temblores en toda esta zona de la Catedral. Fué por ello que decidieron instalar dentro de la Cripta de la Catedral, un equipo sensor de vibraciones, para medir la intensidad y la fuerza de esos movimientos cuando ocurrían.

Pero nada más se hizo al respecto. Nadie sabía el motivo de por qué se producían aquellos fenómenos tan desconcertantes.

EL MISTERIO DE LOS EXTRAÑOS TEMBLORES DE LA CATEDRAL DE TOLEDO

El empezar a desentrañar este misterio hace retrotraerme a los viejos tiempos de mi infancia cuando recorría como niño las viejas calles de Toledo, que esta es la ciudad donde me crié y crecí... 

Quizás ahora muchas personas comprendan que mi vinculación con Toledo no es algo puramente superficial o de un interés momentáneo, sino algo que se enraiza profundamente en los orígenes de mi propia vida.


Por ello que no puedo más que asistir con lástima cuando me he encontrado con críticas gratuitas vertidas por algunas personas que lo desconocen todo sobre mí y sobre Toledo, acusándome de que yo no sé nada de Toledo o que no entiendo nada de Toledo y que tan sólo soy un fabulador que habla de cosas que no conoce.


Lo cierto y verdad es que desde muy niño sentí la curiosidad por lo insólito y lo misterioso, por lo cual me interesaba mucho los lugares extraños del viejo Toledo medieval donde en cada rincón, en cada calle, y en cada piedra del campo hay algo misterioso y desconocido.

En mi ser había un interés genuino en observar e investigar todas estas cosas que me atraían profundamente, pues sentía algo dentro de mí que me decía que hay algo más profundo detrás de todo esto que lo que la historia vulgar escribió, basándose en meras supercherías, tradiciones antiguas, y charlatanería de filósofos y beatos influenciados profundamente por la religión católica muy arraigada en Toledo, que llegó a ser en un tiempo pasado una ciudad convento y monasterio.

Cuando de niño " obligadamente" íbamos todos los domingos a la iglesia, generalmente yo iba a la Catedral de Toledo, a oír misa mística católica a las 12, y curiosamente, husmeaba por todos los rincones insólitos de la catedral de Toledo, observando cada piedra y cada cuadro, viendo en todo ello algo místico y oscuro que daba a veces temor y miedo, sobre todo si en la Catedral había pocas personas, estando como estaba todo oscuro y tétrico, pero esa atracción instintiva me decía que la Catedral encerraba más misterios que algún día tendrían que ser desvelados.

Recuerdo que cuando yo era pequeño, un domingo, estando yo con los otros niños en la Misa mística de las 12, que se celebraba en la capilla de Santiago, naturalmente como solía ocurrir y creo que en algunos casos sigue ocurriendo en la actualidad, durante la celebración mística de esa Misa católica, las personas prominentes y ricas tenían su asiento en primera fila, incluso tenían sillas con sus nombres, las cuales nadie podía ocupar, y el resto de la gente más humilde formaba detrás una masa compacta y oían esa Misa en latín. En aquel tiempo muchas personas eran analfabetas en una sociedad en donde reinaba la ignorancia general.


Y recuerdo que yo estaba siempre en la última fila, con los otros niños, muy cerca de un altar donde hay una estatua de mármol blanco con una virgen y un niño en sus brazos. Pues bien, debajo de aquel altar, poníamos los niños la oreja, porque verdaderamente que se oía como un ruido estruendoso y atronador, como de una potente manga de agua que corriera desorbitadamente, y producía un ruido atroz, como si aquello fuera una extraña catarata que corría salvajemente por debajo de la Catedral.

Aquél recuerdo que me quedó grabado me resultaba siempre de lo más extraño e incomprensible. Naturalmente que uno de niño no podía entender qué diantres era ese ruido y ese agua, pues a veces algunos mayores daban explicaciones vagas sobre ciertas corrientes de agua que corrían por debajo de la catedral.

Incluso el célebre y exitoso escritor Blasco Ibáñez en su libro" La Catedral" llegó a describir acertadamente que a veces se podían escuchar ruidos estruendosos de corrientes de aguas muy potentes debajo de la Catedral de Toledo.

Y fué después, a lo largo del tiempo y de mi vida, cuando llegué a comprender, tras muchos estudios e investigaciones, que ese ruido lo producía ni más ni menos que una manga de agua que venía por un túnel desde los alrededores de un pueblo llamado Mozarambroz, situado a unos 38 kilómetros al sur de la ciudad de Toledo. Pero este túnel en particular, tiene un diámetro muy estrecho, tanto que ni siquiera cabe ni puede avanzar una persona dentro de él.

Pues bien, este estrecho túnel llevaba una manga de agua procedente del Río Tajo con dirección a Toledo, y hacía subir el agua a presión hasta la altura máxima de Toledo, en la Iglesia de San Román, y desde esa altura, bajaba después, en pronunciada pendiente, de nuevo hasta el Río Tajo.

El agua bajaba a toda presión desde la parte más alta de Toledo, y este canal de agua pasaba por debajo de la Catedral de Toledo, y de su cripta, con lo que pasaba por la misma Cueva de Hércules.


Al rozar el agua las piedras magnéticas que hay debajo de la Cueva de Hércules, éstas se magnetizaban, y eran cargadas de electricidad, y provocaban una fuerza de corriente eléctrica que hacía que las estatuas metálicas que hay en la Cueva, tuvieran un movimiento de brazo contínuo, para efectuar golpes en el suelo, con una maza que tienen en sus manos las estatuas, y con ello asustar así a los curiosos que por alguna razón hubieran entrado casualmente en la Cueva de Hércules por alguna posible entrada.

Pero en el año 1975 sucedió algo, y fué que se construyó la Presa de Alcantarilla, en las cercanías del pueblo de Mozarambroz, con lo que la situación cambió.
A partir de ese momento, al estar el agua represada en este canal del Río Tajo, ésta ya no entraba en la boca del túnel que iba hacia Toledo, de tal manera que al no haber más agua pasando bajo la nave de la Cueva de Hércules, ya no se producía corriente o electricidad, y las estatuas metálicas dejaron de efectuar esos movimientos, y dejaron de golpear el suelo.

Sin embargo, hoy día, actualmente sigue existiendo otro misterio, y es que ocurre que de vez en cuando las estatuas se ponen a golpear el suelo con sus terribles mazas.
Esto se debe a que cuando hay épocas de lluvia sobre Toledo, la Presa de Alcantarilla en Mozarambroz se desborda, porque ha llovido mucho, y entonces se deja escapar mucha agua al vacío, entrando en el túnel de la Cueva de Hércules de Mozarambroz.

Este agua sobrante que llega de Mozarambroz llena de nuevo el túnel y al llevar de nuevo la manga de agua hacia Toledo, ésta baja de nuevo a la Cueva de Hércules, llena las piedras magnéticas, baterías naturales, de corriente, y ésta hace que las estatuas se pongan de nuevo en marcha y efectúen sus movimientos de brazos, golpeando el suelo de nuevo, y provocando unas vibraciones encima de la nave donde se hallan las estatuas, que se traspasa en vertical hacia la zona superior de la Catedral, donde se encuentran la Cripta y el Transparente.

Esas vibraciones hacen que esa zona de la Catedral se mueva, vibren los muros y el techo, ya viejos y desgastados, con el consiguiente peligro de que un día, después de unas torrenciales lluvias, las vibraciones hagan caer parte del techo, pudiendo causar víctimas o muertes entre los turistas que visitan la Catedral.

Por ello hace tiempo que envié varias cartas al Alcalde de Toledo, Jose Manuel Molina, advirtiéndole y poniéndole al corriente de la causa de esos movimientos y temblores que tienen lugar en esa parte de la Catedral.

Pero ni la Alcaldía ni nadie del Consistorio ha hecho ni caso, como siempre. Tan sólo han colocado, como única precaución, un sensor de vibraciones dentro de la Cripta de la Catedral, como ya he dicho anteriormente, con objeto de medir dichos movimientos.

Alberto Canosa
Diseño, Adaptación y Presentación: Fran García
31 de Octubre de 2006

martes, 22 de abril de 2008

Réplica de la Torre de Salomón

En la ciudad histórica de Córdoba todavía se guarda una antigua Jarra muy especial y que alberga un gran significado: representar la magnífica Construcción de la Torre del Rey Salomón en Toledo...

Un estudioso de la historia de Toledo y de la Cueva de Hércules rebatía o mostraba su extrañeza a Alberto Canosa, pues decía que si la Torre de Hércules había existido realmente en Toledo, tal como sostenía el investigador Canosa, entonces no se explicaba cómo era posible que no hubiera constancia en los escritos referentes a la Hispania antigua, por parte de autores como Plinio y otros historiadores romanos, acerca de las maravillas de esta construcción portentosa en la ciudad de Toletum;

Y ¿cómo era posible que tampoco fuera recogida en otras obras artísticas, pictóricas o escultóricas? ... ¿Cómo pudo pasar desapercibida una maravilla arquitectónica como ésta a los ojos de la poderosa Roma?...

Es ésta una buena observación, que se merece una satisfactoria respuesta.
Desde la edificación de la Torre y Cueva de Hércules por el Rey Salomón, en Toledo, allá por el año 1037 antes de la Era común, Salomón personalmente dejó establecido que 12 hombres buenos y honrados de la ciudad de Toledo estuviesen a cargo y custodia de la Torre y Cueva de Hércules, para evitar que nadie extraño entrara en ella, cuidar de su limpieza y desperfectos, vigilar día y noche que nadie ajeno se acercase a la Torre o Cueva de Hércules, salvo lo que la ley establecida por Salomón decía.

Y lo que la ley establecida por Salomón decía, era que todo Rey que se coronase en Toledo pusiese un candado en la Puerta de la Cueva de Hércules, y que tuviese su residencia en Toledo, puesto que para ello se construyó una fortaleza o castillo que más adelante se llamó el Castillo de San Servando, para poder vigilar día y noche la seguridad de la Cueva y de la Torre de Hércules, y que a la muerte que sucediese de alguno de esos 12 hombres buenos y fieles, se sustituyese en voto y acuerdo común, por otro hombre elegido de Toledo de las mismas cualidades morales que los 11 restantes.

Y cuando acontecía la muerte de un Rey, su sucesor, al llegar a la corona, debía poner de nuevo un candado en la Puerta, sin tener que traspasarla nunca bajo ningún concepto, ya que de no guardarse estos preceptos la maldición caería sobre el Reino.

Desde el primer Rey godo, Recaredo, 587 a 601, hasta el último Rey godo Roderico o don Rodrigo en el año 711, pusieron todos los monarcas un candado en la Puerta de la Cueva de Hércules, salvo este último, Rodrigo, que por imprudencia temeraria y desobediencia, perdió el Reino, y murió semanas despues en la Batalla de Guadalete, en batalla desigual contra la invasión árabe, quedando como heredera su hija Egilona, casada más tarde con el General Abdalazis, después coronado Rey.

Y España efectivamente fué invadida por hordas árabes durante 8 siglos, exactamente 781 años, tal como pronunció la profecía, hasta el año 1492 en que por fin y definitivamente fueron expulsados los árabes de España, terminando y concluyendo la fatal Profecía de la Cueva de Hércules.

Generalmente los Reyes Godos tenían su Residencia en Toledo, aunque también otros Reyes Godos fijaron su residencia en Córdoba, y era costumbre allí que los Concilios Religiosos empezasen con un Ritual interesante que ha continuado hasta el día actual, el de beber los presentes en sentido ritual y místico, de una Jarra especial, que tenía la forma exacta a la Torre de Hércules, una Torre en forma de Cuba, sostenida por 4 leones metálicos que marcaban los cuatro puntos cardinales.

Esa tradición ha continuado a través de los siglos, la tradición ritual de beber al comienzo del Concilio en esa Jarra metálica de Córdoba, que tiene forma de cuba sostenida por los 4 leones metálicos.

Esa misma Jarra está vigente hasta el día de hoy en los Concilios generales de la ciudad de Córdoba, y sin darse cuenta de ello, se sigue celebrando el Ritual en el Concilio, sin saber los presentes y reunidos, el origen de los motivos artísticos de esa Jarra de los Concilios, pues no tienen la idea clara de conocer de dónde viene la representación de los 4 leones metálicos sosteniendo un envase en forma de cuba, que es exactamente la forma que tenía la Torre de Hércules, cuando ésta estaba en pie sobre un alto promontorio de Toledo.

En el verano del año 711 de nuestra Era, la noche en que el Rey Rodrigo entró en esa Cueva de Hércules, violando las leyes reales, la profecía se cumplió, y esa misma noche los ruidos que emitía la Torre de Hércules aumentaron en gran manera, lo cual hizo despertar al Rey Rodrigo y a la Corte que moraba en el castillo de San Servando, y al subir a las almenas, vieron con horror que una explosión gigantesca destruía la torre de Hércules, desparramando millones de sus pequeñas piedras por todo Toledo.

Y fué tal la magnitud del estruendo y estallido que todavía hoy perduran aquellas piedras de los restos del Palacio de Salomón, que el propio Rey construyó en el año 1037 antes de la Era común, como testimonio fiel a lo que aconteció aquella terrible y trágica noche.

En esta fotografía, vemos precisamente la Jarra de los Concilios de Córdoba, con los 4 leones metálicos sosteniendo la hercúlea Torre en sus espaldas. Una réplica que debió ser bastante fiel de la antigua Torre de Hércules.

Pero esta Jarra de Córdoba no es la única pieza histórico-artística que representa la Torre de Hércules, sino que existen muchos objetos similares por todo el mundo, representando el mismo motivo.

Hasta ahora y durante toda la Historia pasada, todas esas obras artísticas en las que se representaba la Torre de Salomón en Toledo, estaban ilocalizadas e inencontrables, y además en el caso de que hubieran salido a la luz en un momento dado, permanecían indescifrables, pues nadie hubiera podido interpretar su significado auténtico.

Pero dentro de muy poco tiempo empezarán a aparecer por doquier viejas pinturas y acuarelas y miniaturas, de la Torre de Hércules, tal y como la vieron los artistas de diferentes civilizaciones y épocas en Toledo, desde que Salomón, hijo de David, el Rey de Israel, la construyó con el poder sobrenatural que Dios le había concedido, en premio por la edificación del templo de Salomón en Israel para la adoración verdadera.

Pues ya ha llegado el tiempo que marca la Apertura del Legado de Salomon para el fín de los días.Y efectivamente. Están empezando a salir a la luz una gran cantidad de réplicas de la Torre de Hércules, por todo el mundo, y podemos citar como ejemplo, una antigua obra representada en la Catedral de Hereford, en Inglaterra, datada en el siglo XI.

La Torre que hay en Hereford, en forma de cuenco o cuba, conserva los grabados exteriores de las figuras de los 12 Guardianes Hebreos del Palacio de Salomón en Toledo. Se puede ver esta obra en una de las fotografías incluídas en la Galería de Imágenes de este Sitio Web.

En cuanto a los documentos escritos haciendo alusión a la Torre y Cueva de Hércules, son cientos las crónicas medievales, árabes, cristianas, y judías, que recogen la historia de la Torre Encantada y de la Casa de los Cerrojos, en multitud de ocasiones y documentos.

De ahí hacia atrás en el tiempo, en la época de los romanos y anterior, no se conocen documentos, o mejor dicho, no se han identificado los documentos que puedan hablar sobre la Construcción de Salomón en Toledo.

Claro, que también hay muchas cosas de las que no hay registro escrito en la Antigüedad, otras que se han quemado en la Biblioteca de Alejandría o se han destruído en mil incidentes, o se han extraviado, etc... Pero eso no quiere decir que esas pruebas no existan y que no puedan aparecer de un momento a otro.

O bien que ciertos escritos antiguos, estando presentes físicamente, pero ignorados y archivados en algún rincón perdido de alguna biblioteca del mundo, puedan igualmente ser, un día, identificados convenientemente.


De todos modos, no debemos olvidar que la Construcción de Salomón en Toledo era un legado que había que custodiar y mantener lo más incógnito posible hasta que llegara su fecha final de Apertura para la que fué construída. Y es por ello que también lo que queda de esta obra salomónica, La Cámara Subterránea, ha sido y está siendo preservada igualmente por fuerzas sobrenaturales.

Por todo ello, constancia histórica, cultural y artística sí que ha habido, la justa y medida, que cumple su papel de testimonio, para quien sepa descifrarlo, pero tampoco en exceso para no estropear los planes de la finalidad importante de la obra.

Por todo lo comentado anteriormente, era importante ahora sacar a colación algunas de estas réplicas artísticas, como la Jarra de Córdoba, para demostrar que sí que hay pruebas, algunas de ellas muy antiguas, que testifican y reproducen la importancia que tuvo un enclave sagrado en el mundo antiguo: La Torre de Salomón.

La Torre de Salomón, entre otras funciones, hacía un papel como el de un Faro, para indicar que allí se encontraba un enclave sagrado y especial para el mundo. Y todo indica que el Faro de la ciudad de La Coruña, llamado también La Torre de Hércules, está igualmente basado y viene a ser otra réplica más de la Torre sobrenatural de Toledo.

Claro que el Faro antiguo de La Coruña tenía una forma más genuina que el reconstruído y moderno Faro actual. Todavía existen representaciones gráficas muy antiguas que muestran la antigua forma de La Torre de Hércules en La Coruña, con una forma más cilíndrica y redondeada, a diferencia de su aspecto actual, más picuda y rectangular.

Y del mismo modo que en Toledo, la huella de un ser extraordinario, Hércules, que habría trabajado a las órdenes del Rey Salomón, también habría quedado impresa, en forma de leyenda, en la memoria y en el recuerdo de aquella legendaria ciudad de la costa de Galicia. La Torre-Faro de la Coruña podría ser la réplica más grande y todavía en activo, aunque modernizada, de la Torre Sagrada de Toledo.

Muy pronto se hará pública la Cueva de Hércules, que es el patrimonio de todos los toledanos, de todos los españoles, y de toda la humanidad, un patrimonio como ya se ha dicho en otros artículos, que la Alcaldía de Toledo, y la Consejería de Cultura de Toledo, y otras instituciones oficiales, religiosas, y herméticas de Toledo, quieren tapar a toda costa, por intereses privados y egoístas, siendo el patrimonio de todos los seres humanos.

Y este magnífico legado, sin duda, otorgará un esplendor cultural sin precedentes, así como beneficios económicos a toda la región de Castilla La Mancha, y a toda España en general, pues cuando La Cueva de Hércules se haga pública, atraerá hacia Toledo a millones de personas de toda la Tierra para ver esta maravilla, que Salomón, el Rey de Israel, construyó en el año 1037 antes de la Era común, con la gloria y el poder sobrenatural que el Dios verdadero le concedió.

En nuestra Galería de Imágenes hemos facilitado algunas representaciones artísticas basadas en la huella cultural que dejó en el mundo antiguo la Torre de Hércules de Toledo.

(Artículo escrito originalmente el 27 de Octubre de 2006)

domingo, 20 de abril de 2008

Las naves voladoras de Salomón



Salomón bien podría haber pasado a la Historia como "el Rey de los viajes". Según los textos antiguos, el enigmático monarca de Israel era capaz de cubrir enormes distancias en periodos de tiempo impensables para la época.

De esta forma, visitaba cada mes a su amada Makeda, Reina de Saba, y empleaba en el trayecto tan sólo medio día. Pero claro, jugaba con ventaja. Su sabiduría le había hecho detentor de secretos tecnológicos que utilizaba con la ayuda de unos pequeños genios llamados "djins". ¿Qué misteriosos conocimientos poseía Salomón para llevar a cabo tales hazañas? Y lo que es más importante: ¿De dónde los extrajo?

Si indagamos un poco, descubriremos que Salomón (996 a.C. - 926 a.C.) era hijo del Rey David y de Betsabé, y que llegó a ser uno de los monarcas más ricos, poderosos y sabios de su época gracias a muchas de sus virtudes, entre ellas las de organizar el Estado de Israel en 12 provincias, crear un poderoso ejército equipado con numerosos carros de combate, y construir, por supuesto, el soberbio Templo de Jerusalén.

También se le atribuye una de las mejores flotas marinas del mundo, cuyo puerto estaba situado en Ezion-Gueber, cerca de Elat. Sus barcos los erigían los hebreos, pero, curiosamente, los tripulaban los fenicios, que eran mejores navegantes. El oro entraba a raudales y lo buscaban en un lejano y fabuloso país llamado Parvaim (o Paruim).

Pero si conocida es su flota marina, no lo es tanto su presunta Flota Aérea. Mejor dicho, es prácticamente ignorada. La Tradición hace referencia a que el Rey Salomón (Suleimán para los árabes) poseía la capacidad de trasladarse por los aires en "aparatos voladores", y esta información, aunque parezca mentira, procede, directa o indirectamente, de al menos tres textos religiosos: el Corán, el Kebra Negast y el Targum.


LOS "DJINS" DE SALOMÓN

Pero antes hagamos una incursión en una leyenda muy difundida que tiene como protagonistas a Salomón y a unos extraños personajes aéreos, llamados djins o genios, en la mitología musulmana.Conocedor de los nombres secretos de todas las cosas, Salomón dominaba a estos genios y los hacía trabajar para él. Sabido es que conocer el nombre secreto de alguien, y más si atañe a estos espíritus de la naturaleza, es conocer su punto débil y conseguir su completa sumisión.

Esa misma Tradición dice que Salomón llegó a reunir la insignificante cantidad de sesenta millones de djins para una batalla que, por supuesto, ganó. Los djins le suministraron no sólo ayuda, sino poder y conocimiento.

En los versículos 12 y 13 de la Sura XX-XIV del Corán (editorial kutubia) se lee este extraño pasaje:

"Y a Sulayman (le subordinamos) el viento que en una mañana hacía el recorrido de un mes y en una tarde el de otro. E hicimos que manara para él un manantial de cobre fundido. Y había genios que trabajaban para él con permiso de su Señor... Hacían para él lo que quería: templos escalonados, estatuas, jofainas como aljibes y marmitas que no se podían mover".

Las tradiciones orientales recogidas por el Corán hacen veladas alusiones al conocimiento que debió tener Salomón sobre alguna técnica aérea. Un Rey al que estaba "subordinado el viento tempestuoso, que corría obedeciendo su mandato hasta la tierra que habíamos bendecido" (XXI, 81), que conocía el "lenguaje de las aves" (XX - VIL, 16) y para el cual "se reunieron sus ejércitos de genios, hombres y pájaros y fueron puestos en orden de batalla".

Salomón tenía muchos de estos serviciales espíritus guardados en recipientes herméticamente cerrados. En tiempos de Mahoma, la historia de este Rey judío y sus diablos o genios, que tenía encerrados en una botella, debió ser lo suficientemente conocida como para dejar su huella en los suras del Corán.

En este texto sagrado se confirma que las huestes de genios colaboraban con él en arduas tareas, como la construcción de tres poderosas fortalezas y del grandioso Templo, para albergar dignamente el satuario del Arca de la Alianza, que dió testimonio imperecedero de su sabiduría. Mientras, otros genios "buceaban para él" (buscando perlas y gemas) realizando, aparte de eso, otros trabajos" (Sura XXI, 82).

Con el paso del tiempo, las hazañas que efectuaban estos genios embotellados para uso y disfrute de Salomón, incluído el transporte aéreo a lejanas tierras, se atribuyeron también a otros personajes reales como Paracelso, el cura de Bargota, el Obispo de Jaén o el médico de Torralba.

Aparte de su valor simbólico, la mención de estos djins viene a constatar que diversos relatos, para explicar el enorme poderío que tuvo en su época Salomón, se empeñan en atribuirle ayuda sobrenatural en forma de estos serviciales espíritus.

LOS VUELOS DE LA REINA DE SABA

La fama de la sabiduría y la riqueza de Salomón superó los confines de sus dominios y atrajo a su Corte a la Reina de Saba, procedente, al parecer, de Etiopía (aunque otros dicen que esta soberana era de la Arabia feliz: Yemen).

El hecho es que, a pesar de las 700 mujeres "legales" y las 300 concubinas que tenía Salomón, Makeda se enamoró de él y juntos vivieron un apasionado idilio que dió su fruto: un niño llamado Menelik.

Aquí tenemos que acudir a un antiguo texto etíope llamado Kebra Negast (la Gloria de los Reyes), fechado en el siglo XIII d.C. y escrito originalmente en la lengua primitiva ge'ez.

Este relato contiene la más antigua versión conservada sobre la leyenda de la Reina de Saba y el Rey Salomón, el nacimiento de su hijo Menelik en Etiopía y el robo del Arca de la Alianza del primer Templo de Jerusalén.

En este curioso manuscrito se relata, con todo tipo de detalles, que el Rey Salomón poseía un carro celeste (aeronave lo llamaríamos ahora) con el cual recorría en un día la distancia que de otro modo habría tardado tres meses en cubrir a caballo:

"El Rey y todos cuantos obedecían su mandato volaron en el carro sin enfermedades ni padecimientos, sin hambre ni sed, sin sudor ni fatiga y con él cubrieron en un día el recorrido de tres meses".

Cuando la Reina de Saba, llamada Makeda en el Kebra Negast descubrió que iba a tener un hijo de Salomón, se marcha de Jerusalén, y aquél le ofrece algunos regalos. El libro I de los Reyes, capítulo 10, es parco en palabras en este sentido:

"El Rey Salomón dió a la Reina de Saba todos cuanto ella deseó... Después se volvió ella a su tierra con sus servidores".

Pero el Kebra Negast no se anda con rodeos y detalla cada una de estas ofrendas:

"El le dió las exquisiteces y riquezas más codiciables, cautivadores trajes y todas las magnificencias deseables en el país de Etiopía, camellos y carros en número de seis mil, cargados con costosos y apetecibles utensilios".

Además de todo esto le ofreció "carruajes con los que recorría el país y un carro que podía desplazarse por el aire que él mismo había confeccionado con arreglo a la sabiduría que le confiriera Dios".

Veinte años después, su hijo Menelik regresó a Jerusalén para ver a su padre, quien inmediatamente le reconoció y le ofreció toda clase de honores. Al cabo de un año de estancia, los ancianos de Israel se quejaron de que Salomón tenía excesiva preferencia por él e insistieron en que debía regresar a Etiopía.

El Kebra Negast afirma que fué Menelik I, quien, en venganza, robó el Arca y alguno de sus "carros volantes". Eso sí, antes sustituyó el Arca auténtica por una copia y luego se la llevó "por los aires" hasta ocultarla en Axum (Etiopía).

Precisamente en uno de estos carros aéreos regresó a su tierra con todo su séquito. El largo viaje que hizo Menelik desde Jerusalén hasta Etiopía no fué tan penoso como cabría suponer. Se puede leer textualmente:

"Y cargaron los carros y los caballos y las mulas a fin de partir... Y, en cuanto a los carros, ninguno cargó el suyo... Y ya fuesen hombres, caballos, mulas o camellos cargados, todos fueron elevados del suelo hasta una altura de un codo; y todos los que iban sobre los animales fueron elevados sobre sus lomos a la altura de un palmo de un hombre y todas las diversas clases de equipaje que iban cargadas en los animales, así como quienes iban montados sobre ellos, fueron elevados a la altura de un palmo de un hombre, y los animales fueron alzados a la altura de un palmo y todos viajaron en los carros.... como un águila cuando su cuerpo se desliza sobre el viento".

UN MEDIO DE TRANSPORTE SOBRENATURAL

¿Sobre qué fueron montados? ¿Qué gran nave o carro podría albergar a tantos hombres y animales?Según el texto etíope, cuando los sumos sacerdotes indagaron y preguntaron a sus vecinos egipcios, éstos les contestaron que "hace largo tiempo que las gentes de Etiopía pasaron por aquí, conduciendo un carro como los ángeles y más veloces que el águila en los cielos".

Pero no sólo el Kebra Negast nos suministra información sobre las máquinas volantes de Salomón. En el Targum, libro de los judíos que contiene las glosas caldeas de las Sagradas Escrituras, se comenta que Salomón dominaba los vientos y que éste realizó, con "un medio de transporte sobrenatural", el recorrido de La Meca a Yemen, entre la salida y la puesta de la estrella Canope, excursión que de otra forma hubiera requerido un mes.

LOS DISTANTES TRONOS DEL REY DE ISRAEL

Uno de los aspectos más sorprendentes de Salomón era su afán viajero, recogido en las leyendas locales y en la toponimia de algunos enclaves geográficos. Una y otra vez se encuentra de improviso en lugares separados miles de kilómetros unos de otros.

Ya sabemos que cada mes visitaba a su amada Reina, cubriendo la distancia Jerusalén - Marib (Yemen) o Jerusalén - Etiopía, en tan sólo medio día. También viajó 5.000 kilómetros más al oriente, edificando templos y residencias megalíticas en determinados montes "estratégicos" en los actuales países de Irán, Pakistán y Cachemira.

Todos estos montes reciben el nombre de Takh-i-Suleiman (Trono de Salomón). Uno de ellos está situado cerca de la ciudad de Srinagar, en el valle de Cachemira. Las leyendas locales dicen que Salomón llegó aquí con su trono volante, encauzó el torrente y desecó los pantanos. Por eso a Cachemira se le denomina también "Huerto de Salomón".

Otro de los montes estaría al oeste de la ciudad pakistaní Dera Ismail Khan, con sus 3441 metros de altitud. El tercer "trono de Salomón" se situaría al noroeste de Irán, con 2400 metros de altitud.

El investigador Erich Von Däniken especula con la posibilidad de que estas instalaciones fueran estaciones de aterrizaje de naves voladoras de Salomón. Avala esta hipótesis el hecho de que el historiador árabe Al-Masudi (siglo X d.C.) refiriera que los templos edificados por Salomón en el Takh-i-Suleiman tenían admirables paredes pintadas que representaban los cuerpos celestes, las estrellas, la Tierra con sus continentes y las regiones habitadas, así como "otras cosas sorprendentes".

Si el pionero de estos "carros" hubiera sido el propio Rey Salomón, cabría dudar de que, efectivamente, poseyera tales artefactos; pero muchos años antes que él, la navegación aérea parecía ser moneda corriente.

La pregunta sería si este medio "sobrenatural" de transporte del que disponía Salomón pertenecía a la familia de los vimanas (palabra sánscrita sinónima de "máquina voladora") pilotados por los avsnis y utilizados en la India, según aseguran el Ramayana y otros textos sagrados hindúes, cientos de años atrás.

Y antes que ellos, algunos manuscritos chinos hacen referencia a los "barcos voladores" de los dropa y a las "ruedas o discos de fuego" de un papiro del Faraón Tutmosis III.

La firme y universal creencia en la existencia de un legado salomónico que contenía la clave de muchos secretos del mundo fué firmemente compartida por eruditos cristianos, musulmanes y judíos a lo largo de la Edad Media.

Y esto dió pié a que circulasen documentos mágicos atribuidos a Salomón, los cuales, se asegura, contenían todos estos arcanos. Para unos, el secreto de la sabiduría de este monarca residió en la construcción del Templo, otros lo atribuyen al anillo de Salomón, donde está inscrito su Sello, otros hablan del conocimiento del Nombre de Dios primordial y otros de sus avanzados conocimientos aéreos...

(Artículo del escritor Jesús Callejo, publicado en la revista "Más Allá").
(Recogido en la publicación digital Area7 el 8 de Noviembre de 2006)

sábado, 19 de abril de 2008

El Shem Shemaforash

El Arca de la Alianza, el arma con la que los judíos derrotaron a los filisteos arios y les arrebataron la Tierra Prometida. La mayor reliquia del Judaísmo...

Todo se basa en el conocimiento de una palabra secreta que es el verdadero nombre de Dios, una palabra que al abarcar a Dios abarca su Creación y tiene fuerza para modificar la naturaleza. Esa palabra se denomina en hebreo, el Shem Shemaforash.

En los tiempos bíblicos solamente la conocían dos personas, el Baal Shem o Maestro del Nombre, que solía ser el sumo sacerdote, y otra persona designada por él para que la palabra no se perdiera en caso de fallecimietno súbito del Baal Shem.

Una vez al año, el Sumo Sacerdote se revestía con un peto ceremonial en el que había engastadas 12 piedras de distinta naturaleza (una por cada tribu de Israel), y penetraba solemnemente en el Sanctasantorum del Templo para pronunciar el Shem Shemaforash ante el Arca de la Alianza, en voz baja. EL Arca de la Alianza era el asiento de Dios. De este modo se renovaba la alianza entre Dios y la humanidad y se renovaba la creación para que el mundo continuara existiendo.

El Rey Salomón era el segundo depositario del Shem Shemaforash, y para evitar que algún día pudiera perderse ideó una especie de jeroglífico geométrico a partir del cual puede deducirse la Palabra Secreta.

EL Rey Judío lo hizo inscribir en una plancha metálica, una especie de talismán de oro, engastado con piedras preciosas, que los autores latinos denominan la Mesa de Salomón, y los autores árabes, el Espejo de Suliman. Este objeto se guardaba en el Sanctasanctorum del Templo, junto con el Arca de la Alianza y los otros tesoros sagrados.

Cuando los romanos conquistaron Jerusalén, en tiempos de Tito, se apoderaron de la Mesa de Salomón y la depositaron en el templo de Júpiter, en Roma, donde permaneció cuatro siglos, hasta que los godos conquistaron Roma y se llevaron el tesoro imperial (1).

Tiempo después, cuando los moros invadieron el reino godo de España, la Mesa de Salomón formó parte del botín que reclamaba el Califa de Bagdad, pero en este punto la pista se perdió. Al parecer quedaron copias de su jeroglífico en algunos monasterios de la región. Desde entonces, el secreto de la Mesa de Salomón se ha buscado en esos santuarios.

Los templarios poseían el Shem Shemaforash, la Palabra Secreta, y realizaban cada año los ritos de propiciatorio, oficiando el Gran Maestre como Sumo Sacerdote (2).

Lápida de Arjona. Fotografía de Alfonso Nieves

En el libro "Los templarios y otros enigmas medievales" el escritor Juan Eslava Galán afirma que en unas obras que se realizaron en 1956 en la Cripta del Barón de Velasco de la Iglesia de San Juan Bautista en la población de Arjona, Jaén, se encontró una lápida de marmol de carrara con un extraño dibujo geométrico circundado por tres letras hebreas. Según algunos estudiosos podría tratarse de una representación esquemática de La Mesa de Salomón.

La piedra se halla hoy en paradero desconocido, pero según relata Juan Eslava Galán en su novela "La lápida templaria" coincide con la piedra que está empotrada en el muro derecho de las escaleras del Ayuntamiento de Arjona. Es un tipo de gráfico geométrico que nos recuerda a los misteriosos círculos de las cosechas.

El escritor Juan Eslava Galán (de seudónimo Nicholas Wilcox). La Iglesia de San Juan Bautista en Arjona, Jaén. Y el libro de "La lápida templaria".

¿QUÉ ES LA CÁBALA? 

Es una ciencia, algo así como una matemática sagrada o alquímica del espíritu divino. Se basa en ciertos textos de la Bíblia. Según la Cábala, todo lo que existe en el mundo corresponde a un modelo ideal pensado por Dios.

Dios creo el mundo dando nombres a las cosas. Nombrar es crear, evocar, sacar de la nada. Entender la esencia del objeto es poseer el objeto mismo, es tener poder sobre él.

El principio esencial de la Cábala sostiene que cada objeto de la creación tiene un nombre, una fórmula verbal, sonora y escrita, que contiene su esencia, un nombre que es como una fórmula de la que dependen su existencia y sus propiedades. Incluso sociedades bastante primitivas intuyen esa realidad y pronuncian palabras u oraciones mágicas para atraerse el favor de la divinidad o evitan palabras tabú que atraen la desgracia.

La tradición judía sostiene que Dios reveló la Cábala en el Sinaí a Moisés, y él desarrolló la ciencia de conocer el nombre esencial de las cosas. Según la Cábala, la potencia divina reside en el Verbo, en la Palabra.

A Dios, como existencia, también le corresponde un nombre, el Shem Shemaforash, el Nombre Secreto impronunciable. Moisés y sus sucesores lo susurraban una vez el año delante del Arca para que el mundo siguiera existiendo.

En Jericó hicieron tocar las trompetas para que nadie pudiera oír el Shem Shemaforash gritado por el sacerdote para demoler las murallas. Otra tradición judía asegura que el mundo se sostiene en los Hasidei Ummot Haolam, los treinta y seis hombres justos.

El día que no existan esos justos perecerá, quizá Dios había previsto ese motor auxiliar para que el mundo siguiera existiendo mientras el Shem Shemaforash andaba perdido.

La Cábala.

Su mecánica se basa en un principio relativamente simple: si los textos Sagrados son inspiración directa de Dios, que simplemente usó un redactor humano como amanuense, esa emanación directa de Dios se plasma en un texto absoluto en el que el azar se reduce a cero.

Un hombre sabio al que admiro escribió: Un libro impenetrable a la contingencia, un mecanismo de infinitos propósitos de variaciones infalibles, de revelaciones que acechan, de superposiciones de luz, ¿cómo no interrogarlo hasta lo absurdo, hasta lo prolijo numérico.

En la escritura revelada por Dios no puede haber nada que se sea fruto de la casualidad. Una emanación directa y voluntaria de Dios tiene que participar de su propia perfección.

Por lo tanto , el libro, que es parte de Dios mismo, resulta ser un sistema perfecto, cerrado, glorioso, a través del cual, por medio de su estudio, el hombre puede remontarse a la comprensión de la obra divina trascendiendo sus propios límites; el hombre puede elevarse por encima de las limitaciones de su ser hasta la inteligencia de Dios.

El Libro es una escalera para llegar a Dios. El no puede repudiar un acercamiento del hombre, puesto que le ha legado las claves de su obra en el Libro sagrado. La comprensión de la obra de Dios implica el conocimiento del mundo y de sus mecanismos. Conocer es poder. De ese modo la Cábala conduce al poder.

El conocimiento absoluto de la palabra clave, el Nombre secreto de Dios, el Shem Shemaforash, conduce al poder absoluto, al prodigio del Arca frente a los muros de Jericó. El conocimiento del Nombre de una cosa otorga poder sobre ella.

EL conocimiento de un dios da poder sobre él. EL conocimiento del Nombre del Creador, del principio máximo, otorga poder sobre su obra, es decir, sobre la creación misma. Es el poder sin límites.

Cuando el portador del nombre pronuncia el Shem Shemaforash, sus ondas vibratorias se expanden concentricamente hacia innumerables centros y sus superposiciones o esquemas de interferencia forman nódulos de energía atrapada que se convierten en ígneos cuerpos rotatorios del firmamento.

Ese sonido emitido, esa enunciación de la idea de Dios es lo que los pitagóricos llamaban la "Música de las Esferas". El Shem Shemaforash no está escrito en caracteres alfabéticos, porque es anterior a cualquier alfabeto.

Está escrito en forma de Shekinah, es decir, en forma de figura geométrica a partir de la cual hay que deducir sus valores fónicos. La geometría armónica tiene que ver con la organización espacial. Las formas u ondas sonoras están estrechamente relacionadas.

La Naturaleza se supedita a la Aritmética y a la Geometría. Todo depende de frecuencias vibratorias, ondas armónicas de energía, formas melódicas que brotan de la proporción geométrica.

La Geometría es ordenación de la materia; a la relación espacial le corresponde una formulación sonora. Esta ciencia tuvo en la antigüedad tres formulaciones: los llamados trimurti, los tres semblantes: la Cábala hebrea, el Hermetismo egipcio y la Gnosis griega.

Solamente la Cábala hebrea ha resistido al paso del tiempo, en ocasiones transformada en Cábala Cristiana. Algunos cristianos la practicaron, se dice de San Bernando de Claraval..el cual definió a Dios como longitud, anchura, altura y profundidad.

Existe una correspondencia de las veintidós letras del alfabeto hebreo con los veintidós polígonos regulares de la Geometría común.

(Artículo reproducido de www.pagina.de/templarios ).
La referencia de la lápida de Arjona no proviene de dicho artículo)

Hemos querido reproducir este artículo por su interés en cuanto que trata sobre La Mesa de Salomón. No obstante también queremos apuntar algunas Observaciones:

(1).- No está demostrado que los Romanos se apoderasen de la Mesa de Salomón.
(2).- No está demostrado que los Templarios tuvieran en su poder el Shem Shemaforash.
(3).- Dentro del amplio mundo judío, no todo era pureza de la Ley de Dios o pureza evangélica; también había algunos círculos que seguían ciertas tradiciones esotéricas, místicas y ocultistas.

En este sentido, la Cábala, que proviene del hebreo, Cabbalah, que está considerada como un arte supersticioso practicado por algunos judíos, quienes creían descubrir el sentido de la Sagrada Escritura por medio de anagramas, transposiciones y combinaciones de las letras hebraicas. La Astrología, la Nigromancia, y las demás ciencias ocultas, estaban fundadas en la Cábala.

(Este artículo fué recogido el 9 de Noviembre de 2006)

viernes, 18 de abril de 2008

La Expedición del Cardenal Silíceo

En el mismo año en que el Arzobispo Juan Martínez Silíceo, llega a Toledo, en 1546, organiza una Expedición subterránea hacia La Cueva de Hércules.

Los expedicionarios, bien pertrechados, avanzaron con arrojo por la oscura y profunda galería, hasta que se encontraron con unos enormes y terroríficos Robots que se movían...

¿Quién era el Cardenal Silíceo?Nació en Villagarcía de la Torre, Badajoz, en 1477. De origen humilde, a los 17 marchó a Valencia, y de allí, cuando tenía 21 años marchó a París.

Residió algunos años en París en donde llegó a ser profesor de la Universidad de París. Regresó a España, a la Universidad de Salamanca, y allí se ordena sacerdote.

Entre sus especialidades estaban el latín, la Dialéctica, la Lógica, Filosofía, y Matemáticas. Se piensa que el Obispo de Badajoz, Fray Alonso Manrique, que ostentaba el alto cargo de "Inquisidor General" fué el mecenas de Juan Martínez Silíceo.

En la obra "Ars Arithmetica", Siliceo hace su dedicatoria hacia el Obispo de Badajoz, con estas palabras:

"Adiós, honra de la Iglesia y brillantísima estrella del derecho pontificio. Y protege bajo tu patrocinio a Juan Martínez Siliceo, novicio siervo".

El Obispo de Badajoz Manrique, Inquisidor General tenía mucha influencia sobre el Emperador Carlos V de España.Y precisamente, en 1534, Carlos V nombra a Juan Martínez Silíceo como Preceptor de su hijo, el Príncipe de Asturias, quien llegaría a ser el Rey Felipe II, quien entonces tan sólo contaba 6 años de edad.

Más tarde, en 1541, sería designado Obispo de Cartagena, y después, en 1546 fué promovido al Arzobispado de Toledo.

Es en ese año, en 1546, estando en el Arzobispado de Toledo, cuando Juan Martínez Silíceo organizó una Expedición para internarse hasta La Cueva de Hércules de Toledo, desde los bajos de la Iglesia de San Ginés, hoy desaparecida, ubicada en el Callejón de San Ginés.

La exploración acabó en trágico fracaso y Siliceo, asustado, mandó tapiar la Entrada de túnel que partía desde San Ginés. Un silencio oficial sepultó también toda referencia a aquél extraño episodio, el cual tan sólo sobrevivió como rumor o leyenda toledana.

En 1547, Siliceo promulgó un "Estatuto de Limpieza", por el que se prohibía obtener ningún cargo en el cabildo a todo aquel que no demostrara que todos sus ascendientes anteriores eran católicos viejos.

El Certificado de Pureza o "Limpieza de Sangre", así también llamados, era la norma que exigía el requisito de demostrar, al que aspiraba a un cargo o a ingresar en una determinada institución, que no tenía ningún antepasado conocido, por lejano que fuera, judío o musulmán, y no estaba, por tanto, "infectado" con su sangre.

El Cardenal Siliceo fué el introductor oficial en España de la "Limpieza de Sangre", a pesar de que probablemente perteneció en sus orígenes a la Diáspora judía, pues fué cambiando su nombre a lo largo del tiempo; su verdadero nombre era "Fernando Guijarro", quien pasó después a llamarse Juan Martínez Guijarro, para pasar por último a llamarse Juan Martínez Silíceo.

Juan Martínez Silíceo llegó a ser Cardenal Primado de Toledo. Murió en Toledo el 31 de mayo de 1557, enterrado en el Colegio de Doncellas Nobles, que había fundado él mismo en Toledo.

Una curiosidad siniestra acerca de este lugar, es que el Sepulcro del Cardenal Silíceo, en el Colegio de Doncellas Nobles de Toledo, fué realizado posteriormente por el artista Ricardo Bellver y Ramón (Madrid 1845- 1924), el mismo autor que en el siglo XIX realizó la obra "El Angel Caído", una escultura dedicada a Lucifer en el Parque del Retiro, en Madrid.

La Crónica de Pedro de Salazar y Mendoza

El sacerdote católico Pedro de Salazar y Mendoza, de familia de religiosos toledanos, era tataranieto del conocido Cardenal Mendoza. Nació y murió en Toledo, 1549-1629, canónigo penitenciario de la Catedral de Toledo desde 1614, fué también doctor en derecho civil y canónigo, biógrafo y cronista historiador.

Por sus grandes conocimientos mereció que se le confiaran muchos asuntos eclesiásticos. El Cardenal de Toledo en aquella época, Gaspar Quiroga, arzobispo de Toledo, utilizó sus servicios como jurisconsulto. El Arzobispo de Toledo, Gaspar Quiroga, nombró a Pedro de Sal
azar con el cargo de consiliario, asesor, para asuntos pontificios. Posteriormente el mismo cardenal le nombró Vicario General, y finalmente Canónigo penitenciario de la Catedral de Toledo en 1614.

Excelente conocedor, y desde dentro, de toda la historia, entresijos y secretos de la Iglesia católica de Toledo. Sin duda fué una figura prominente y muy interesante en la vida del Toledo de los siglos XVI y XVII.
Entre sus interesantes escritos figura la "Crónica del Gran Cardenal de España" en cuya obra hace referencia a la Expedición misteriosa y secreta a la Cueva de Hércules que llevó a cabo el Cardenal Silíceo en 1546.

Si nos fijamos en las fechas, Pedro de Salazar y Mendoza y el Cardenal Juan Martínez Silíceo fueron contemporáneos, es decir, vivieron en Toledo en la misma época, si bien cuando Silíceo murió en 1557, Pedro de Salazar era todavía demasiado joven y tan sólo c
ontaba con 9 años. Durante su infancia en Toledo tuvo que conocer al Cardenal Silíceo.

Más tarde, este cronista católico toledano, Pedro de Salazar y Mendoza, fué amigo y protector de Domenikos Theotocopoulus, más conocido como El Greco, (El griego) (1540-1614), pintor e iniciado esoterista y ocultista, como toda la alta sociedad de la época
en Toledo, al cual le encargó personalmente muchas pinturas para Toledo.

El Greco, a la izquierda, y el Cardenal Gaspar Quiroga, a la derecha, fueron dos personajes contemporáneos y amigos del sacerdote escritor Pedro de Salazar y Mendoza. El Cardenal Quiroga protegió a Mendoza, y a su vez Mendoza protegía al pintor que se había establecido en Toledo, El Greco.

Esto nos lleva a pensar que El Greco, como parte de la camarilla de los poderosos de Toledo y amigo de Mendoza, estaba muy bien informado acerca de los misterios y secretos de la ciudad de Toledo.


De hecho El Greco quedó atrapado por la magia de Toledo en donde se quedó a vivir, y no en cualquier casa, sino en una casona toledana, famosa hoy y que es visitada por los turistas actuales, que tenía y tiene entradas interiores al mundo misterioso y subterráneo de la ciudad.


Casa del pintor cretense establecido en Toledo, El Greco. Entrada y Puerta de la Gruta. Aquí en Toledo se quedó a vivir El Greco hasta su muerte en 1614.

Y aparte de ello, todos los personajes ocultistas y poderosos de Toledo poseían propiedades con accesos al interior de la ciudad, en cuyos túneles y cavidades realizaban sus inconfesables rituales secretos y ocultistas.


Hay otra faceta curiosa en la vida de Pedro de Salazar y Mendoza, autor de la "Crónica del Gran Cardenal de España", y es que aparte de biógrafo e historiador, era un experto genealogista, acusado de "linajudo", esto es, que a cambio de dinero, traficaba con las ascendencias ajenas, certificados de nacimientos y expedientes de limpieza de sangre que había impuesto el Cardenal Silíceo en España, con lo cual alteraba sin ningún problema los linajes y genealogías de algunas personas, según sus deseos o los dineros a recibir.

No cabe duda de que este hombre fué todo un personaje en el Toledo de la época, y un elemento de cuidado, al igual que Silíceo y similares de la alta sociedad eclesiástica que ejercían el poder en Toledo y en España. 


Crónica de la Expedición de Silíceo, narrada por Cristóbal Lozano: Un Informe veraz.

El Capellán Cristóbal Lozano (sacerdote y escritor, 1609 - 1667) escribió esta Crónica de La Expedición del Cardenal Martínez Silíceo a la Cueva de Hércules, en el año 1671, 125 años después de acontecido lo narrado.

Veamos brevemente quién era, en su biografía:

Cristóbal Lozano y Sánchez nació en Hellín, provincia de Albacete, el 26 de diciembre de 1609 y murió en Toledo el 3 de octubre de 1667. Estudió en Alcalá de Henares y viajó mucho por toda España.

Tras ordenarse sacerdote, residió en Valencia y fue párroco de Lagartera, provincia de Toledo, y desempeñó diversos cargos eclesiásticos en Valencia, Hellín y Murcia: cura ecónomo, vicario y el de comisario de la Santa Cruzada de la villa de Hellín y su partido, procurador Fiscal del Obispado de Murcia, y en Toledo fue Capellán Regente de la Capilla de los Reyes Nuevos, donde había algunos monarcas enterrados, hasta su muerte.

Como escritor, aparte de sus muchas poesías líricas, intercaladas en las obras en prosa, tiene narraciones de carácter histórico, religioso y legendario. Lozano influyó en varios escritores románticos, como Zorrilla y Espronceda.Se ha acostumbrado a etiquetar alegremente la crónica de Lozano sobre la Expedición de Silíceo como una simple leyenda toledana.

Sin embargo, éste no es un documento descartable ni anecdótico. No está escrito por un cualquiera, sino que está redactado por un miembro, culto, bien formado e informado, de la propia Iglesia Católica de Toledo. Alguien que no osaría lanzar atribuciones en falso hacia un anterior respetable de su Iglesia, pues no se refiere al organizador de la Expedición como alguien anónimo, sino a su venerado Cardenal Silíceo. Y junto con los nombres y apellidos reales de su protagonista, dá también lugares y fechas reales, que tampoco imaginarias ni poéticas.

Por otro lado, se suele alegar también como contrariedad en cuanto a la fiabilidad documental, que la Expedición de Silíceo acontece en 1546 y Lozano lo recoge en 1671.

Pero 125 años en Toledo es poco tiempo. Es todavía, en el año 2006, y cuando nos internamos por las calzadas adoquinadas que bajan hacia la Catedral, nos sigue pareciendo que nos hemos sumergido de lleno en la Edad Media y que el tiempo se ha parado.

En realidad nada inventó Lozano, ya que en su infancia y juventud debió conocer al sacerdote historiador Pedro de Salazar y Mendoza, quien había escrito acerca de la aventura del Cardenal Silíceo para entrar en la Cueva de Hércules. Cuando el canónigo Mendoza murió en Toledo en el año 1629, Lozano tenía ya 20 años de edad. Y como ya hemos dicho, seguramente Mendoza conoció siendo niño al mismísimo Cardenal Silíceo en persona, y después durante su vida supo más acerca de la figura de Silíceo. De modo que todos ellos hicieron una cadena de transmisión fidedigna conservando las mismas informaciones acerca de la Expedición de Silíceo.

Cristóbal Lozano había leído la obra "Crónica del Gran Cardenal de España", escrita por su seguramente amigo y maestro, y desde luego conocido famoso de Toledo, Pedro de Salazar y Mendoza, en la que se hablaba de la Expedición a la Cueva de Hércules que organizó el Cardenal Silíceo. De modo que posteriormente Lozano también reflejó por escrito su versión particular de aquella terrorífica y malograda Incursión.

La Expedición del Cardenal Silíceo. Crónica del Capellán Cristóbal Lozano

"Con las grandes noticias que le daban de esta cueva, quiso examinar, y ver lo que en ella havía. No sería, claro está, con el pretexto que la mandó abrir el Rey Rodrigo, para desperdicial, o achocal; si havía algún tesoro; si bien, si para atesorarle como hacía los suyos en los pechos de los pobres, aunque su principal intento sería para desengañar al vulgo, y quitar con la verdad tantas hablillas, y cosas como decían, y contaban de esta Cueba.



Hizo, pues, limpiar la puerta, que como dexamos dicho, hoy está calafeteada, y cerrada en la Iglesia de San Ginés; y buscando, y priviniendo los hombres de más animo, y los que braveaban de ossados, y valientes, mandó que les diessen zurrones de comida, que llevassen linternas, hachas, cordeles, y otros instrumentos para poder encender, en caso de que las luces les faltaran.

Entraron, pues, estos bravos, y a cosa de media legua (que yo digo seria milla, pues claro esta que el miedo hace las leguas mas largas) toparon con unas estatuas de bronce, puestas sobre una mesa como altar, y reparando en mirar una de ellas, que sobre su pedestal estaba severa, y grave, se cayó, é hizo un notable ruido, causando a los exploradores grande miedo; quiza no habia mas de esta, y el miedo se las hizo muchas, como acontece, y seria lo que topo el Rey Rodrigo con la maza de armas.

Aunque ya bien medrosos, passaron adelante, hasta dar con un gran golpe de agua, que con el ruido que hacia su arrebatada corriente, los acabó de llenar de miedo hasta los ojos. Repárese, si vienen bien las señas con la otra cueva encantada, la estatua, caerse, ó hacer ruido, y el brazal del agua. En fin, ya turbados, y perdidos de temor los tales aventureros, se resolvieron en no dar mas passo adelante, sino bolverse a salir.

Salieron, pues, al tiempo de anochecer, tan atemorizados, tan despavoridos, tan con caras de difuntos, que los que los aguardaban, y juzgaban saldrían ricos, y, medrados, participaron también de su espanto, y confusión. Salieron demás del miedo, tan traspassados, y murieron muchos de ellos.

Havrá que sucedió esto ciento y veinte y cinco años, pues fue el de mil quinientos y quarenta y seis. Quiza movido de esta desgracia mandó el buen Arzobispo cerrar, y lodar la cueva".


Sala de los Cardenales en la Catedral de Toledo.
En el círculo aparece el Cardenal Silíceo.

COMENTARIOS

Podemos comentar algunos elementos:

* Obsérvese un detalle referente a esta aventura. Siliceo organiza la Expedición hacia la Cueva de Hércules, nada más llegar a Toledo, es decir, en el mismo año en que llegó destinado al Arzobispado de Toledo, en 1546, desde Cartagena. No fué, pues, un plan preparado de años, ni hubo esperas ni largos plazos, ni lo dejó para el final de su vida.

* El Arzobispo Silíceo no descendió a la Exploración junto con los exploradores, y gracias a eso sobrevivió, lo cual refleja que era una persona sumamente astuta. Aunque también hay que tener en cuenta que cuando tuvo lugar la Expedición, en el año 1546, Silíceo contaba ya con 69 años de edad, y probablemente se sintiera demasiado mayor o su salud estuviera frágil o delicada.

* Todos los expedicionarios del Cardenal Silíceo murieron en pocos días de congestión cerebral y de infarto de miocardio al no poder asimilar la contemplación de esa nave, en donde estaban las estatuas moviendo el brazo, y golpeando el suelo; y más aún, el ver que una de las estatuas se caía de su batería al suelo, haciendo un ruido espantoso en la nave, lo cual hizo salir despavoridos a todos los expedicionarios ese mismo día, y días después murieron todos de la congestión cerebral, causada por el fuerte Schock sufrido.

Entre el Rey Rodrigo y el Cardenal Siliceo hay tres cosas que los unen paralelamente :

1.- Los dos entraron en la cueva de Hercules movidos por la curiosidad.
2.- Los dos recibieron una sorpresa desagradable por romper el sello sagrado de inpenetrabilidad y por haber penetrado en ese recinto sagrado antes de llegado el tiempo prescrito.
3.- Tras salir los expedicionarios, los dos sellaron de nuevo las entradas para que nadie más entrara allí.

El cuadro pintado original de este Cardenal, y que hemos reproducido aquí para ilustrar este artículo, se halla en la Catedral de Toledo, en la Sala de los Cardenales, donde están todos los cuadros pictóricos de los Cardenales Primados de la Catedral de Toledo, al lado mismo de la Capilla de Santiago, y ¡¡ Enfrente mismo de la Cripta de la Catedral y del angel con el pez en la mano!!..., es decir, en frente mismo de La Cueva de Hércules... ¡¡Casualidades !!...?..

Artículo escrito originalmente el 6 de Noviembre de 2006